ESPACIO THOT

Un espacio de reflexión, información y cuando se puede un poco de humor – Por Marina Pagnutti.

El empleo más abominable: trabajo y esclavitud infantil

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El trabajo esclavo tiene un número que supera el medio millón de habitantes en el país.  Trata de personas, sometimiento bestial, y abusos de toda clase,  son parte del sistema del horror, del aprovechamiento del más débil  en manos de los intereses  del más inescrupuloso. Como la complicidad política,  judicial  y las  coimas,  revelan la ruta del camino más desagradable de una sociedad.

Por Marina Pagnutti

Según los últimos reportes de la UNICEF, estiman que alrededor de 346 millones de niños y niñas son sujeto de explotación infantil en el planeta y al menos 170 millones, lo hacen en condiciones o situaciones de peligro. A su vez, el 70% de los niños trabajadores del mundo lo hacen en el sector de la agricultura.

En Argentina, hace dos años que a través de la Cooperativa La Alameda y el MTE (Movimiento de Trabajadores Excluidos) se viene denunciando a la empresa Nuestra Huella S.A por reclutar familias en el norte argentino o de otras nacionalidades, que se encuentren en situaciones de extrema necesidad, para trabajar en el negocio.

Ezequiel Ferreira, un niño de apenas 6 años, agoniza en el Centro Gallego, por ser víctima de los abusos de estas empresas inescrupulosas. Ferreira fue obligado a trabajar desde los 4 años en condiciones deplorables y como consecuencia del destrato padece un cáncer terminal, producto de la manipulación de agroquímicos. En estos momentos, su infancia, su salud, su futuro, se esfuman producto de la codicia, la esclavitud y la corrupción de empresarios, políticos y policías.

El propio Ferreira reconoció en un video de agosto de 2008 que trabajaba de remover el guano de las gallinas y manipular el veneno proveído por la empresa que distribuye huevos a grandes cadenas de supermercado locales como Wall Mart y Carrefour.

Entrevistado por Espacio Thot y Radio AM 750, Gustavo Vera, titular de la Cooperativa La Alameda, explica las artimañas que utilizan las empresas para atrapar familias desesperadas sin empleo, prometiéndoles casa, comida y trabajo.

(AUDIO ) – ESCUCHAR ENTREVISTA A GUSTAVO VERA, TITULAR LA ALAMEDA

La denuncia penal se presentó el lunes 8 de noviembre ante el fiscal federal de Campana, Orlando Bosco, en la causa que tramita en el juzgado Federal Nº 2 de Campana, a cargo de Adrián González Charvay por trata de personas y reducción a la servidumbre en las granjas de la empresa Nuestra Huella. Los abogados de la Alameda y el MTE solicitarán la indagatoria urgente a los dueños de la empresa que son: Alejandra Lopez Camelo, Leticia Esther Garcia de Luaces y Luz Luaces. Asimismo se solicita a la justicia el secuestro de la historia clinica de Ezequiel Ferreira y una urgente supervisión médica del Juzgado Federal que determine las causas del gravísimo estado en que se encuentra el niño y su vinculación con la situación de servidumbre a la que estaba sometido por la empresa. Parapetada junto a su cama, con una impunidad que asusta, Leticia García de Luaces -propietaria de esa empresa asesina y explotadora de Ezequiel- vigila tenazmente los movimientos del hospital, dispuesta a todo para tapar las pruebas que deberían llevarla tras las rejas. Luaces y sus secuaces (su hija Luz y Alejandra López Camelo) saben como explotar la vulnerabilidad de familias migrantes extremadamente pobres, como silenciarlos, como perpetrar su dominio más allá de las cercas de sus granjas.  También saben como comprar la complicidad de funcionarios, sindicalistas corruptos, policías y profesionales.  Es que la fortuna de los Luaces y la prosperidad de Nuestra Huella es producto de una aberrante trama de esclavitud, corrupción e impunidad que involucra importantes políticos, sindicalistas corruptos de UATRE, agentes de la división trata de personal de la Policía Federal, funcionarios del Ministerio de Trabajo.Nuestra Huella S.A., es la principal empresa avícola del país, con una facturación que supera los 400 millones de pesos al año y exporta su producción al primer mundo. Cuenta con setenta granjas, cada una de las cuales tiene un promedio de cuatro galpones con unas 20.000 gallinas cada uno. El sistema de producción de la empresa se basaba en la contratación “en blanco” de un trabajador por galpón, generalmente un migrante boliviano o de alguna provincia del norte argentino. El trabajador debía instalarse en la granja con su familia que indefectiblemente se veía obligar a trabajar mancomunadamente para alcanzar los cupos de producción exigidos por la empresa. Es decir, Nuestra Huella pagaba un sueldo y obtenía el trabajo de la mujer y los hijos del empleado.

Autor: Marina Pagnutti
Fuente: Cooperativa La Alameda, MTE y propia.

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Una respuesta

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  1. que tristeza,tan chiquitos y no poder disfrutar su niñez .A la dueña no tengo palabras ,no tiene hijos? no tuvo niñez? Que la justicia caiga con toda la fuerza.

    iris

    noviembre 29, 2010 at 12:19 AM


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