ESPACIO THOT

Un espacio catártico. Reflexión, ironía, info y humor – Por Marina Pagnutti.

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Ser hijo de puta

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Muchas veces me pregunto si es una condición, una costumbre, una necesidad, una virtud, una estructura defectuosa del ser humano, una enfermedad mental, una característica terrenal, una herencia, un virus pasajero… o simplemente una condición innata con la cual tratamos de combatir esos malos espíritus fantasmales…

Algunos hacen el esfuerzo de construir su peor carbónico. Su máxima caricatura del mal, un tibio reflejo en un espejo negro. Una conciencia obtusamente maligna

Miedos, inseguridades, resentimientos, y astucia aplicada, son el alimento para esos seres pequeños que se enorgullecen de llevar una bandera, una identidad que por más asquerosa que sea los identifica. Una pancarta interna que flamea oculta y los hace sentir heroicos, ansiosos de poder germinar una semilla, aunque sea insignificante del sinsabor del mal, y van por la vida buscando regodearse en ese asqueroso y raquítico esqueleto enfermo de lo siniestro.

Pero en cualquier momento esa radiografía, esa estructura endeble se quiebra. Es tan obvia que los propios poros dan señales de inconsistencia, de que no aguantan ni su propia bilis estancada. Así es. La lucha interna, esa que por negación no se registra, no se comprende. ¿De eso se es inmune? ¿De esos actos no se vuelven?

Es lastimoso que muchos no lo puedan ver. Y a la vez es maravilloso que no lo noten.

Lo penoso de saber que de las vidas que se arruinan por esos actos de máxima crueldad, aunque sean momentáneos, perforan hasta el fondo. Pero aunque ese ser demuestre la más tosca insensatez, y persista en su costado más inescrupuloso, y penetre en esas almas impolutas, y las manche superficialmente, ese crimen no lo exime de ninguna pena, no lo exculpa de esos hechos premeditados. Las acciones llegan, pero también vuelven.

Una equidad vital. La más originaria, la más íntegra. (MP)

Escrito por elthot

diciembre 20, 2011 a 6:25 AM

Suicidios digitales

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Es cierto, somos adictos y estamos hambrientos de Twitter, Facebook, Linkedin, Plaxo, Sonico, y toda red que circule por el ciberespacio. ¿Motivos? Infinitos. Pero, ¿hay vida  más allá de ellas? ¿existe el limbo virtual? ¿cuál será el castigo de los dioses digitales si queremos liberarnos de ellos?

Descartando todo tipo de duda existencial, un sitio nos ofrece una alternativa: el suicidio. Sí, ese acto íntimo que puede convertirse en masivo. Una acción con mucho peso de fondo, de enormes replanteos, dudas, y adrenalina encapsulada. Ese mismo sitio nos incita, en el caso de estar hartos de la vida virtual y querer recuperar la real, eliminarnos con un click. Un verdadero disparo horizontal a sangre hervida. ¿Es posible saltar al abismo de la realidad? ¿cuáles serán los daños colaterales?

Por las dudas, para futuros arrepentidos se espera alguna opción reencarnacionista de las redes sociales. Una vida más y no jodemos más.

web 2.0 suicide machine promotion from moddr_ on Vimeo.

¿Cómo suicidarse? Entrá a Suicide Machine

Escrito por elthot

abril 4, 2011 a 3:51 PM

Sin techo 2.0: Cómo mendigar por Internet

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Un juego permite pedir limosna en la web. Cómo funciona “la mendicidad virtual”.

Por Marina Pagnutti (*)

Para muchos, mendigar por la ciudad puede resultar muy lucrativo. Pero, ¿por qué no aprovechar las oportunidades que ofrece Internet para pedir limosna? Esa fue la pregunta que se hicieron los dos indigentes que forman el dúo Lazy Beggars (mendigos, vagos) que integran el polémico juego online llamado mendigogame.com y que ya suman en su perfil de Facebook miles de seguidores.

Los Lazy Beggars reciben donaciones virtuales de internautas de todo el mundo vía PayPal, haciendo que su vida en la calle sea más llevadera. El tema es que estos “sin techo” por lo general destinan las ganancias en comida, alcohol y algunas rarezas. Y con extrema ironía presentan en el sitio web sus necesidades, como sacos de dormir, elementos para afeitarse o incluso una ducha, entre los pedidos más normales.

Con esta particular iniciativa, ahora las personas carenciadas están expuestas en las redes sociales, a la vista de todos, en un espacio al alcance de aquel que por unos minutos quiere ser uno de ellos, aunque sea por diversión.

Dicen Marius Follert y Niels Wildung, creadores del juego, que la plataforma ayuda a concientizar sobre las necesidades de los que viven en la calle. “Nuestros jugadores se ponen a diario en la piel de personas sin hogar, haciéndose pasar por Lazy Beggars. De esta forma conseguimos acercar a nuestra comunidad la realidad de los ‘sin techo’ y sensibilizar a nuestros usuarios acerca de sus necesidades”, explica Follert, inventor de Mendigogame y CEO de Farbflut Entertainment.

La onda expansiva que generan las redes sociales sirven de canal para hacer visibles a las personas sin hogar. Y mientras que en España la Fundación Arrels’ cuenta en Twitter cómo es el día a día de un indigente, los creadores de mendigogame dicen que el proyecto sensibiliza a millones de internautas acerca de estos problemas.

Follert y Wildung, iniciaron el juego como un hobby, y luego crearon el videojuego con el fin de mostrar la cruda realidad de estas personas tan invisibles en las grandes ciudades.

El objetivo del jugador consiste en convertir a su alter ego virtual -un mendigo sin hogar- en millonario mediante diversas actividades como luchas ficticias, la recogida de chatarra, donaciones virtuales o el aprendizaje de un instrumento musical.

¨El personaje acabará siendo el propietario del Estadio Monumental de Buenos Aires, el Palacio Real de Madrid o el Buckingham Palace de Londres. El juego no pretende reproducir fielmente la realidad, sino ofrecer un punto de vista más bien irónico sobre la vida de los indigentes”, cuenta Follert.

A su vez, Wildung afirma que el emprendimiento genera grandes beneficios. “Por un lado, el apoyo económico mediante campañas de donativos a ONG´s en las que hemos involucrado a la comunidad del juego y, por el otro, permitirles salir de la invisibilidad a la que estas personas y sus dificultades están expuestas”, finalizó.

Desde la proliferación de videos en Youtube, Facebook y Twitter exponiendo la vida de los indigentes que luego consiguen trabajo o se reencuentran con sus familiares perdidos, más la creación del juego que los tiene como protagonistas; cabe preguntar cuál es el rol que cumplen las redes sociales respecto a los temas más urgentes.

“Los casos de reencuentros entre personas en situación de calle y sus familias a través de Facebook no hacen más que demostrar la capacidad asociativa de este tipo de redes. Fácil, horizontal y gratuito, un mensaje en la red social puede llegar más rápido a aquellos lugares donde el Estado se comporta como un elefante burocrático”, explica a Perfil.com el filósofo Dante Augusto Palma.

Sin embargo, para Palma el juego minimiza el problema social. “Si vamos a pensar que las redes sociales serán la solución para muchos de los excluidos socialmente pecaríamos de ingenuos. Sin ir más lejos, un juego como el de mendigogame, además de caracterizarse por un cinismo atroz, no hace más que trivializar una problemática económica, política y social, presentando la necesidad de cirujear como una decisión individual que transcurre por los carriles de la lógica acumulación capitalista”, culmina.

En cambio, para la socióloga Susana Finquelievich, difundir una causa social en las redes sociales logra despertar debates. “Internet permite penetrar en un tejido social mucho más difundido, dentro del recorte de la población conectada -un 60% en la Argentina actual-. Es un instrumento, no humaniza. Sólo difunde e interconecta a las personas a un nivel de alcance y velocidad no conocido previamente en la historia humana”, señala.

Por último, Finquelievich sostiene que “el juego no sensibiliza”, más bien usa a los mendigos como contexto y punto de partida de una lucha por la supervivencia, el poder, el dinero.

Ver nota Perfil.com
(*) Especial para Perfil.com / Publicado  25/3/2011



Juguetes para olvidar

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Lo deseaste tanto que finalmente llegó. Sí, ese mismo objeto que un día recibiste y que largo tiempo imaginaste está frente a vos. Pasaste horas creyéndolo en tus manos, en cómo y de qué forma lo recibirías. Soñaste, proyectaste y planeaste en lo que harías en el preciso instante de tocarlo.

Pero ese día llegó y el objeto del deseo se materializó y lo acariciaste. Fue tu tesoro, solo tuyo.

Luego paso un tiempo. Te embelesaste, te sentiste feliz, e irradiaste plenitud por tenerlo entre tus dedos. Pero después de saciar esos deseos reprimidos, de manipular de manera desaforada el objeto hasta el hartazgo, de cuidarlo por momentos, comenzás a mirarlo con desdén por haber sufrido en su espera; y un día, de repente, no lo querés más. Decidís que no lo necesitás más en tu vida y lo dejás tirado por ahí.

Raros son los períodos de ansiedad y sus intensidades. Extraña es la duración de la satisfacción y el deleite. Tan caprichosa como volátil.

Creíste en todo eso. Aceptaste lo falso, lo plástico, y por un tiempo te confundiste. Pero no por mucho, porque viste que el modelo es tan bello como defectuoso, y entendiste que la perfección es puro cuento. Como el de Cenicienta, que en realidad no fue tocada con la varita mágica, porque su realidad era otra. Su mundo perfecto provenía más de una alucinación fruto del consumo de un vaso cargado de GHB. Un éxtasis líquido, efímero, que duró 24 horas. El mismo efecto que para muchos puede durar 24 noches, 24 meses o 24 años. Todo depende de la calidad del éxtasis y de cómo interpretes la novela. Ella duró poco.

Creciste. Te golpeaste y golpeaste.

Por un momento, presa de la corriente del tsunami consumista que todo lo devora y aplasta, dudaste entre ser una inadaptada o una perpetua boluda destinada a lavar tus platos y los ajenos. Un combate entre uñas largas y guantes de seda, que solo duró un breve y pequeño pleito interno que de rosa fundió a negro.

Y sí, ¿quién dijo que los manuales de instrucciones son confiables? Acaso,  ¿alguna vez un papelito con instructivos fue de gran utilidad?

Odio los manuales en todos sus formatos. Ni hablar de los catálogos de origen, esos que te insertan en tus primeros años, y que con el tiempo tenés que quemarlos por obsoletos. Incinerarlos con el fuego de la experiencia adquirida a los tumbos.

De la ingenuidad mancillada a la inocencia encapsulada. Del estereotipo roto a la recolección de pedazos. Todo es pura antropología mental.

El dilema de desear tanto un objeto, es tener que soportar verlo después en la basura. Y una vez en el tacho poder reconocerlo con la misma intensidad que antes lo anhelabas.

Eso, ¿Lo podés aceptar?

Texto y foto MP.
Crónicas de una normal inadaptada (14)

Kevin Johansen: “Quiero que mis canciones las silben el kioskero y quien barre la vereda”

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Se autodefine como “paulatinamente popular” y previsor al momento de producir canciones. Habla de la infancia, su método de composición, el éxito y de los nuevos discos en los que trabaja

Por Marina Pagnutti

Nació en Alaska, vivió en Nueva York y alcanzó el éxito en Argentina casi llegando a las cuatro décadas de edad. Se considera un antropólogo de la palabra, le gusta lo lúdico, y ser crítico con el marketing y las modas. En diálogo con Miradas al Sur, Kevin Johansen cuenta cómo intercala las giras por la costa del país y el extranjero y la producción en estudio de su nuevo material discográfico. Habla de la relación con sus padres y la influencia que ejercieron en él y en el trabajo. De su compromiso social, del humor y la ironía.

–No para. Cerró 2010 con dos ND/Ateneo y sigue de gira en 2011.

–Es verdad, casi no paré. Después de los shows del 29 y 30 de diciembre, pasaron las fiestas, brindis y arrancamos la gira en Chile, donde nos fue súper bien. Estuvimos en un lugar hermoso, que todos los años realiza el Festival de Olmué, uno de los eventos más importantes, como el de Viña del Mar, pero más folclórico, es decir menos pop. Después seguimos con fechas en Mar del Plata, Necochea, Villa Gesell y Rosario, más las que se irán sumando.

–¿Qué se viene de Johansen para lo que queda del verano y resto del año?

–Después de un año muy movido como 2010, de mucho toque, de la salida del DVD Vivo en Buenos Aires, de muchos viajes por el país, por Latinoamérica, incluso de llegar con Liniers a España e Inglaterra, y de dejar huellas importantes, se viene nueva música. De la costa entraremos al santuario del estudio que ya venimos armando con Oscar Oski Amante –que trabaja en los estudios de León Gieco– para continuar con un disco acústico que tenemos avanzado en un 70%. Y se viene otro, que en paralelo estoy preparando con Tweety González, el productor de Gustavo Cerati, que es más bailable, más eléctrico. Nos quedan muchos meses de estudio y ahora en febrero apretaremos el acelerador para arrancar el año y poner a punto el nuevo material. Pero las grabaciones las voy a intercalar con presentaciones en varios lugares, ya que en abril y mayo estaremos en México y España. Todo lo que viene me gusta. El disco bailable, el acústico, y todos los recitales que tienen ese toque tántrico que van de menor a mayor y explotan al final, está buenísimo.

–Estuvo presente en Plaza de Mayo tocando con tu grupo + The Nada y Liniers por los derechos humanos. ¿Cómo es su compromiso con las causas sociales?

–Todo comenzó cuando falleció Néstor Kirchner. Yo estaba en España y me impresionó mucho, digamos que fue una noticia mundial. Eso como primera medida, luego vino la movilización y luego me contacté con gente que estaba en Buenos Aires, y de toda esa comunicación surgió el cierre en fin de año con el acto homenaje por el día de los derechos humanos.

–¿Es la primera vez que se involucra con un evento de esas características?

–De ese tipo sí. Pero bueno, en realidad ya venimos participando en algunos eventos sociales como cuando tocamos en el Congreso al votarse la Ley del Matrimonio Igualitario. Eso fue muy bueno para mí. Tal vez nosotros somos parte de una generación más apática respecto a la política, porque somos una generación heredera de los desaparecidos y de los cantautores que por cantar lo que pensaban o sentían iban presos, o los mataban, o se tenían que exiliar. Todo este compromiso lo tengo muy presente porque tuve una madre muy bolivariana que me crió así, que si bien tuvo la contradicción de irse a estudiar a los Estados Unidos y casarse con un gringo, fue antiimperialista. Desafió sus propias estructuras. Y bueno, heredando todo eso uno se pone a pensar sobre qué canto si canto socialmente. Porque no es lo mismo tener 40 años que 60 y pico. Ellos le cantaban a la libertad.

–¿Y sus letras a quién le cantan? ¿Cuál es su reclamo en las canciones?

–Obviamente sigue existiendo el mismo espíritu. Pero si hoy cantara sobre la libertad sería demagógico, quedaría ridículo. Entonces se cantan otras cosas. En mi caso pienso que hablamos sobre las libertades individuales, sobre la apertura mental que tenemos que tener para aceptar la libertad del otro.

–El humor y la ironía, ¿son parte de un reclamo social, de su mirada crítica de la sociedad?

–Totalmente. Esa es la parte rebelde también. Tiene que ver mucho con la ironía, que es una tristeza disfrazada, como una burka bajo la cual uno puede lucir las realidades más terribles, y eso engaña y obliga a una segunda lectura. En realidad, el humor obliga a profundizar.

–El costado lúdico en la música, ¿nace de Alaska, de Nueva York o de la Argentina?

–Todo suma. Mi vieja era una mina políglota, entonces nos divertíamos con la palabra en casa. Se jugaba con la etimología y las sonoridades, porque escribir canciones también tiene que ver con eso, en ser un poco antropólogo de la palabra. Por eso mi idea siempre es combinar las dos cosas: sonoridad y sentido. Ese juego siempre estuvo muy presente en casa, y un poco el chiste era hacerla reír a la vieja con palabras que se me ocurrían e inventaba, muchas veces fusionando idiomas.

–¿Y su padre?

–Con el viejo tuve una experiencia muy esporádica porque lo vi hasta que se separaron a mis seis años, y después lo veía en las vacaciones, y cuando me vine a los 11 años para la Argentina, y nos dejamos de ver una década. Digamos que nos vimos muy poco. Pero por suerte tengo una buena relación. Siempre digo que es una mezcla de Homero Simpson con Buda, algo así como un gringo sin ambiciones, algo rarísimo. Él me decía que tenía dos características que encontraba en sí mismo, una era que nunca tuvo una ambición en la vida y la otra era que no tenía ningún tipo de respeto por la autoridad, así que creo que alguno de esos genes heredé.

–¿Cómo se transformó en el presente la famosa fiebre de cabaña que solía tener de chico?

–Hay algo en mí que nunca va a estar del todo tranquilo, por eso busco bajar a la tierra. Mi vieja me contaba que en Alaska me agarraba la famosa fiebre de cabaña, y me escapaba en bolas por la nieve por la sensación de encierro. Creo que hay algo de todo eso que me hizo un poco raro. Y si bien lo debo tener arraigado, me descargo pedaleando con la bici, escribiendo y con la guitarra. Son mis tres vías de escape.

–¿Cree que el éxito profesional llegó tarde o en el momento que tenía que llegar?

–Me hubiera encantado que llegara a los 20 o 16, pero la verdad es que fue muy bueno en el momento que llegó, porque ahora me puedo reír después de haber sufrido, de haberla parido. Tuve muchos tropezones en la música. Los típicos cuando uno es pendejo de toparte con productores truchos. Tenía todas las ganas pero no sabía producir. Pero también había señales buenas como llegar al disco de oro con mi primera banda, Instrucción Cívica, en Perú. Y lo más importante fue encontrarse en el camino con gente grossa que alentaba lo que hacía. Y todo cerró cuando grabé por primera vez en Nueva York. Ahí me di cuenta que todo esto era lo mío.

–Y ahora, que se encuentra mejor posicionado, ¿es fácil vivir de la música?

–Claro que no. Te agarran los bajones como todo el mundo. Pero ahora creo que es diferente, porque si el éxito hubiese llegado antes, a los 19, me hubiese bajoneado más. Cuando uno es joven, vive en una nube de pedos, entonces un éxito a esa edad es duro. Pero como tuve que remarla, ahora lo aprecio más.

–Si un productor le pide que haga varias canciones en pocos días, ¿las hacé, cómo se dispara el proceso creativo?

–Tengo una ventaja muy grande, que además de componer siempre, estoy todo el tiempo elucubrando ideas. La máquina no descansa, siempre estoy armando melodías en mi cabeza. Los diez años que estuve en Nueva York, junté mucho material de archivo. Soy previsor como una ardilla, guardo para otros tiempos. De hecho, muchas canciones son de esa época, como Sur o no Sur o Down whit my baby, que prendió en Resistiré. Fue muy gracioso porque ese tema lo había escrito en el ’96 para un demo en Nueva York, y cuando sonó acá la produje mejor.

–¿Cómo nacen canciones del estilo Mc Guevara o Che Donals?

-Creo que esa es precursora del disco Logo, pero podría haber aparecido en otro. Nace del consumo y la rebeldía. En Logo hay otras que tienen que ver con la demagogia y el marketing. “Sos tan fashion” lo relaciono con “sos tan facho” y la uniformidad de la moda, en cómo repetimos modelos.

Uno es observador en ese sentido. Volviendo a la ironía, siempre que me aproximo a ella cuido que el trasfondo sea muy serio. Ya sea como en La cumbiera intelectual o Daisy, que hablan de cómo se fue aceptando el tema de la cumbia en el país en los estratos más pudientes, o el travestismo.

–Por último, ¿tiene algún prejuicio cuando lo encasillan como un artista popular?

–Para nada, no tengo ningún prejuicio. Yo tengo el sueño de cualquier cancionista que quiere que su melodía la silbe desde el kioskero de la esquina hasta la señora que barre la vereda. El otro día, un ferretero del barrio de 68 años me dijo que le encantaba mi música, eso me gusta mucho. Si tengo que definirme puedo decir que soy paulatinamente popular, porque no cuento con una maquinaria detrás que esté empujando. Pero creo que las canciones hicieron su trabajo, y lo más bonito que te puede pasar es que perduren, y que se escuchen en Groenlandia o en cualquier lugar del planeta.

Ver nota:  Miradas al Sur
Autor: MP
Fuente: Diario Miradas al Sur – Año 3. Edición número 143. Domingo 13 de febrero de 2011

Escrito por elthot

febrero 16, 2011 a 3:34 AM

“Yo lo defiendo porque es ingeniero”

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15.20 del martes 27 de julio, soleado y un tanto agitado.

Regresaba del centro luego de una sesión de batidora mental, con procesadora incluida y todo los chiches. Un espacio que pretende entender mis momentos de adaptación o la normalidad de mi ser, en un encuentro semanal que en teoría, se supone, en algún momento me conducirá a buen puerto, o por un camino de gozo paralelo, o bueno, hacia algún lugar distinto…

Igual, de todos modos, ese no es el punto del relato. Sino lo asombroso y perturbador que puede ser un viaje.

Subo al 110 y me ubico en el medio del bondi. Tranquila, o mejor dicho con la mirada fija hacia el exterior -mientras plácidamente mantenía un diálogo conmigo-, escucho un cruce de ideologías con puñal.

Por suerte sin sangre, pero con una profundidad de asesinato que congelaba. Creo que en ese instante lo envidié un poco más a Beethoven, no solo por su virtuosismo, sino por la cualidad de no escuchar. Un mecanismo interesante…

Y de pronto comienzan unas notas orales a lo lejos:

-Eso le pasa porque (H)ace -dice una mujer de unos 50 años al chofer del 110

-No es así señora. Él no hace, solo escucha -le contesta el colectivero.

-No importa. No lo  dejan hacer nada porque es ingeniero -insiste la señora

-Sí, y que le gusta la electricidad -refuta el del bondi

-Es un buen hombre. Todos lo critican, pero nadie hace nada, redobla la apuesta ella.

-¿Hacer? Si, ahora va a cortar 150 árboles de Plaza las Heras.

-No me importa. Es ingeniero y fue a una de las universidades más caras del país.

-Pero le gusta la picana

-Los abogados hacen cualquier cosa, pero él es ingeniero, es una carrera difícil, es muy inteligente -contesta la mujer madura.

-Pero le gusta la picana

-No me importa lo que digan, es bueno.

-Pero le gusta la picana, las pistolas Taser y escuchar conversaciones ajenas.

-Yo lo voy a defender porque es ingeniero.

Duramente Increíble.

Me pregunto si Mauricio se habrá enterado del fraccionado diálogo popular y de lo que genera en algunas mujeres descarriadas. Perdón Lilita, hoy con vos no es la cosa. Pero seguro estaba despistado o afeitándose el bigote.

Y después me cuestiono porque no me adapto…

(La normal inadaptada)

Autor: MP 27/07/10

Escrito por elthot

julio 27, 2010 a 8:33 PM

Al final ¿cómo es?

con 3 comentarios

La contradicción se respira 24 horas por segundo.
Pero creo que lo peor no es eso, sino lo que no se atreve a decirse en la cara. O no se puede. Es decir, se piensa X y se manda W.
¿Acaso es un acto hipócrita, dudoso, cobarde, normal o piadoso?
Me pregunto en qué momento de la vida cruzamos ese límite, y comprendemos e incorporamos esos códigos de los cuales están formadas las complejas debilidades humanas.
Quiero eso, pero no puedo. No puedo, porque no quiero. Me gustas, pero no me gustas. No te banco, pero en realidad te soporto. Sos insufrible, pero me haces bien. Y así hasta morir o cambiar. Valga la redundancia. En todos los planos.
¿Es un tema cultural o personal?
Parece ser que es más fácil mantener un orden, un equilibrio, una mentira piadosa, que aferrarse al pensamiento más primario. Primario por primogénito, no por limitado. Es más fácil panquequear un segundo, que aguantar por horas.
Entonces ¿cómo es?
¿Tenemos miedo a mostrarnos como somos, o buscamos creatividad para no caer en la rutina?
Tal vez Quino nos de la respuesta.

(La normal inadaptada)
Autor: MP – 26/07/10

Escrito por elthot

julio 26, 2010 a 8:53 PM

Flashes neuronales en una tarde de domingo lluvioso

con un comentario

Explosión mental y un leve cruce de energías entró en corto.
Una nuca y un aliento por detrás.
Te veo, no me ves.
Te importa, no me importa.
Me miras, me miras….
¿Y dónde estás vos?
¿Qué va? Me pregunta, ¿Y qué puede ir? Respondo
“No sé”, me dice. Y bueno, “lo veremos en la marcha”, contesto…
Y es como supuse. No hay nada peor que venir a 150 kph y cambiar de volante en medio del camino…
Porque claro,  ¿Qué puede suceder?  En el mejor de los casos unos giros violentos. En el peor, volcar y encomendarte a un halo protector que sólo se apiade de vos.
Son volantazos cerebrales cargados de hastío y tiempo. Como ideas enfrascadas en peceras operadas.
Pero no hay nada más que acotar, mejor acordar…
Los cubos mentales solo ensortijan cubos verbales….
Nada concreto se desprende de un cubo, salvo que sea mágico. Y en este caso la sordidez quemó la luz.
Un rapto encriptado, de un día acabado.

(La normal inadaptada)

Autor: MP – 25/7/10

Escrito por elthot

julio 26, 2010 a 2:14 AM

Vivir encapsulados

con 2 comentarios

Vidas milimetradas. Un espacio reducido al cuerpo, pero no a la mente.  Metrajes para depositar cuerpos cansados, sin ataduras ni fobias al encierro. Japón impone una solución (un tanto extrema) al problema habitacional: Alquilar un departamento cápsula por 25 euros.  Es rara esta gente. Pero que creativos. Confieso que no podría dormir mucho tiempo ahí, pero si me doy una vuelta por el país asiático tal vez duerma una noche. Indispensable la ventilación. Con esto está más que claro que todo indica la soltería eterna. ¿Para cuándo una cápsula para dos?

¿Centrifugado, lavado manual o locura nipona? Son las habitaciones de un hotel, aunque ud. no lo crea…

La primera inquilina de estos apartamentos es una joven de 25 años llamada Zhang Qi, quien hoy posa junto a su nueva vivienda de alquiler. Esta joven vive desde hace cinco años en la capital china, y trabaja en una compañía de publicidad que le paga unos 4.000 yuanes, uno 400 euros al mes.

Fuente:  China hush

Escrito por elthot

abril 12, 2010 a 8:25 PM

Cancheras y desfachatadas

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Pasaron la barrera de los 70 (o están a metros)  y un día se levantaron de la cama y dijeron: ¡Me importa un bledo todo! Total, ¿si no lo hago ahora cuándo lo voy a hacer?
Cada vez son más y se animan a todo. El desparpajo es tal que por donde  estén no pasan desapercibidas. Hablan fuerte, preguntan lo que se les da la gana, se visten con lo primero que ven -si es que todavía cuentan con buena vista-. Y van por la vida olvidando lo que es el ridículo.

1) Desfachatadas en el bondi

Jueves por la tarde en el 152.

El colectivo, como de costumbre, estaba repleto. Mientras escuchaba música, amenizando mi traslado hacia al microcentro -juré no descender a los sofocantes vagones subterráneos por largo tiempo-, pensaba en las condiciones del viajero. En como nos acostumbramos al maltrato. Lo incorporamos de una manera extraña, prolija y tan bien. Pagamos un boleto para transpirar baldes de sudor, pisarnos, agitarnos, caernos. Mirarnos mal. Odiarnos un poco. Un verdadero y práctico viaje hacia el interior de la intolerancia. Y desde luego que lo tengo que soportar como todos, porque no me queda otra que aguantar el amargo trago.

-¡Pero que viejo de mierda, mirá como aprovecha para tocarle el culo a esa pendeja! -atónita observo la calidad de precisión de apoyo que ejecuta el geronte a la inocente niña.
-¿Me acerco y le aviso? -pienso

De repente noto que el viejo captó mi intención y me clava una mirada, que con gran poder telepático y gestual me trasmite: Decís algo y sos la siguiente.
Así que decidí quedarme en el molde. Y en un punto está bien, porque cada uno tiene que vivir sus experiencias..
Pasan cinco minutos del cruce de miradas, y escucho una voz aguda y cascada que me perfora el tímpano.

-Estherrrrrr, fijate si está libre por allá -le dice una vieja a la otra, como si estuviese en el living de su casa.
-No, está todo ocupado. ¡Nadie va a ceder el asiento! -responde la otra.
Acto seguido. Una de ellas se instala a centímetros de mi humanidad. Una colonia fuerte y penetrante comienza a sentirse entre los más cercanos. Una mínima náusea, pero manejable intenta brotar de mí. Pero pasa rápido.
Noto que necesita hablar, y me mira, pero atino a mirar rápido por la ventana, anulando toda posibilidad de intercambio trivial. Pero en segundos encuentra su presa. Y sí, son rápidas. Los años no vienen solos.

- Ay que lindo bebé. ¿Es tuyo?
- Sí
- ¿Cuánto tiempo tiene?
- Un mes
- Que chiquito. Y ¿para dónde vas?
- Al pediatra. Es la primer salida.
- ¿Vivís lejos?
- No, en Belgrano
- Ah que bien. ¿Y vas lejos?
- No. A Barrio Norte
-Ah…

El interrogatorio sigue hasta que la madre primeriza se baja del bondi.

Por un lado me pregunto cómo se las arreglan para encontrar interlocutores que desnudan su vida a cualquiera. Y, por el otro, si el ingreso a la tercera edad nos convierte en seres humanos sin filtro. ¿Será ese uno de los beneficios?


2) Desfachatada en el consultorio

-Señoritaaaaa, me ayuda que tengo que bajar el escalón y tengo miedo de caerme -lanza la vieja mirándome.
-Sí, claro señora. Apóyese en mi brazo.
-Tesorito gracias. Perdoname querida, pero a veces tengo miedo de caerme. Además estoy preocupada porque vengo de un hospital y una médica residente me asustó. Me dijo que la próxima vez, cuando me tenga que dar el diagnóstico,  vaya con mi hijo. Porque hace unos años tuve una operación, me curé, pero ahora cuando me hice el último control me encontraron algo. Por lo menos esta chica…

¡Dios mío! -pensé-  Lo que me faltaba. Un loro disfrazado de mujer de 80 años, excedida de peso, con una inmensa camisa floreada, anteojos casi tan grandes como su cara. Pintada como una puerta, con el contorno de sus labios marcados a presión.

…Además vos viste como son los residentes. Ven algo y te asustan. Yo estoy acostumbrada a otro trato. No tienen tacto. Me mandó a hacerme un montón de estudios. Y por eso vine acá. Este lugar es confiable y justo recién le conté mi problema a una doctora y me dijo que la esperara para hablar sobre el tema. Que no me preocupara…

(Pienso en la mala decisión que tuvo esta doctora)

…Disculpame que no te pregunté como te llamabas.¡Pero podés creer esto que me pasa a esta edad! Encima estudié medicina y sé mucho, eso es lo peor. Saber y no poder hacer nada. Pero esta chica me confundió. Igual no soy médica, soy locutora, pero hice programas de salud. Seguro que vos no me viste porque sos muy jovencita…

Y bueno, así fue durante 20 tortuosos minutos. Un monólogo desfiltrado, sin hueco disponible para mencionar mi nombre. Lo que se dice, un verdadero acto libre y autopermitido que les da la edad.
Me pregunto cuántas boludeces por minuto hablaré en esos años. Por suerte falta mucho. Un alivio para las nuevas generaciones.

3) Canchera en las pistas

Ella no es como el resto de su generación, pero cuenta con el mismo desparpajo que le da el aburrimiento en esa etapa de la vida. Salvo que algunas son más perversas que otras y buscan presas de tortura, para hacer terapia y exorcizarse con la primera víctima que encuentren en el camino. Pero por suerte están las otras, que se divierten y piensan en los otros.
Ruth, toca los 70 y también las bandejas. Sin duda una privilegiada y audaz mujer que por suerte solo martiriza a su nieto cuando lo busca en las discotecas.
En los cumples, con sus amigos, en su casa, pero por gracia divina sus energías parlantes están dirigidas a él. Lo interesante de Ruth es que por momentos se olvida de la edad, de los vulnerables años y al mejor estilo Cocoon se revitaliza en las pistas, bajo las luces de neón y las esferas espejadas. Electrifica su vida y la de los demás. Ama el techno, el house, el punchipunchi, calzarse un buen jogging, una llamativa campera y unas inconfundibles gafas raycharleanas.

¡Ruth, por qué estás tan lejos!

Y si no me crees, mirá el set de la nona alegre, la nota en la BBC y su  site: Mamy Rock

Escrito por elthot

marzo 20, 2010 a 3:08 AM

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