ESPACIO THOT

Un espacio catártico. Reflexión, ironía, info y humor – Por Marina Pagnutti.

Archivo para la categoría "clima"

Una ola de calor que no da tregua en Argentina

dejar un comentario »

Las temperaturas extremas superan una sensación térmica que roza los 40 grados. Una ola de calor que aqueja a la ciudad y agobia a su gente. Sin embargo, el alivio parece estar cerca, ya que se esperan lluvias para las próximas horas. Sobre el tema recibimos el siguiente informe.

Fuente: Telesur 02/12
Autor: MP

Escrito por elthot

febrero 9, 2012 a 2:41 AM

Cómo es la vida de los miles de argentinos que trabajan bajo tierra

dejar un comentario »

Sólo en Buenos Aires, más de cuatro mil personas trabajan a diario sin ver la luz natural: trabajadores del subterráneo, vendedores ambulantes, galeristas, músicos, técnicos y operadores de tuneladoras, entre otros empleados. Cómo los afecta y cómo repercute en el organismo su vida bajo tierra. El caso de los mineros es extremo, pero especialistas advierten que a cualquier persona que permanezca varias horas debajo de la tierra se le altera la percepción del tiempo y la temperatura ambiente. y hasta experimentan otras sensaciones corporales. Un efecto común es que no pueden dormir bien.

Por Marina Pagnutti

Conductores, vendedores ambulantes, galeristas, músicos, técnicos y operadores de tuneladoras comparten la compleja condición de no ver el sol mientras realizan sus tareas. Algunos, según la actividad que desarrollen, corren más riesgos en su salud que otros. Sin embargo, la falta de luz natural en sus retinas y cuerpos, con el tiempo, los expone a sufrir las mismas consecuencias psicofísicas, como ser ansiedad, depresión, fotofobia, aceleración del ritmo biológico, más que cualquier otro trabajador que tenga una actividad tradicional y sobre la superficie.

Los subterráneos, las galerías comerciales y túneles de la Ciudad no descansan solitarios, porque hay trabajadores que se encargan de su mantenimiento, o simplemente porque su negocio se encuentra bajo el asfalto. Allí, en ese espacio artificial, trabajan a diario más de 4 mil personas contratadas.

Según Metrovías, la empresa cuenta con 4.100 empleados distribuidos en la Capital. En los andenes, también se encuentran 200 locales comerciales que como mínimo cuentan con un empleado por comercio, es decir 200 personas más. Mientras que van y vienen 1,5 millón de pasajeros por día en días hábiles.
Todos ellos comparten su rutina con vendedores ambulantes y músicos, y muchas veces pierden la noción del tiempo, con lo cual deben adivinar cómo está el clima observando a quienes bajan a las entrañas de la Ciudad.

En el caso de AySA, son sesenta los técnicos especializados y encargados de inspeccionar, instalar, reparar y mantener las cámaras subterráneas de agua y cloacas.

Está claro que sean expertos, técnicos o comerciantes, por opción o elección, subsiten en un mundo laboral diferente, en un submundo como forma de vida. Sin duda, permanecer horas bajo la superficie a la larga trae sus consecuencias. No sólo altera la percepción del tiempo, también cambia la temperatura ambiente y hasta se perciben otras sensaciones corporales.

El caso de los mineros es el ejemplo más extremo y comprometido de los oficios que se realizan bajo tierra. Están sometidos a contraer un amplio abanico de enfermedades y trastornos, casi siempre generados por el desprendimiento de gases y malas condiciones de ventilación.

“En la mayoría de los yacimientos de carbón se desprende un gas llamado grisú, que afecta seriamente las vías respiratorias, y se acentúa si el lugar no posee buena ventilación, provocando una disminución de la calidad de vida”, cuenta a PERFIL Bernardo Schalamuck, geólogo e investigador del Conicet.

La tragedia con final feliz que vivieron los 33 mineros, durante setenta días a 700 metros de la superficie, en Copiapó, Chile, no hizo más que revelar las precarias condiciones laborales y de insalubridad a las que están sometidos los trabajadores del sector.

“Los mineros respiran un aire viciado, por eso fabrican chimeneas para ventilar e inyectan oxígeno. Porque a mayor profundidad aumenta la temperatura. Es decir: cada 33 metros aumenta un grado la temperatura ambiente y la humedad. Entonces es vital que las condiciones del lugar estén en regla, para no lamentarse tarde”, advierte Schalamuck.

El hecho de inyectar oxígeno y aire fresco es obligatorio. De todas formas, dicen los especialistas que no es sencillo refrigerar un lugar como una mina; por estos motivos, los mineros cuentan con un entrenamiento especial para resistir la actividad, sumado a una carga horaria más reducida. En principio, no más de seis horas.

“La silicosis es la enfermedad más común que padecen estas personas. En la manipulación y extracción de minerales siempre se desprenden polvillos, entre ellos el sílice. Y sabemos que muchas veces no se cumple con las normas de seguridad necesarias, y eso aumenta el riesgo de enfermedades”, explica el investigador.

El Decreto 4.257/68 de la Ley 17.310 sobre trabajos insalubres establece un régimen especial de jubilaciones y pensiones para quienes cumplan “tareas penosas, riesgosas, insalubres o determinantes de vejez o agotamiento prematuro”.

En su artículo 1 expresa que “tendrán derecho a la jubilación ordinaria con 55 años de edad los varones, y 52 años las mujeres, en ambos casos con treinta años de servicios”.

Precisamente, el punto “E” del artículo citado se centra en la actividad minera, identificando a los beneficiarios de una jubilación temprana al “personal que se desempeñe habitualmente en tareas mineras o de cielo abierto, realizando labores de obtención directa de productos mineros”, y, además, en su punto “F” apunta al personal que trabaje regularmente en “lugares o ambientes declarados insalubres por la autoridad nacional competente”.

La ley no se presta a confusiones, a mayor riesgo de salud, las condiciones previsionales y de trabajo deben favorecer al empleado. Pero muchas veces la ley y el ejercicio laboral van por vías distintas, no se cumplen y perjudican al más débil.

Cuerpos alterados

Somos seres diurnos gobernados por un cerebro encargado de medir el tiempo. Y una de sus tareas es enviar información temporo-espacial, para indicarle al cuerpo qué hora es, el punto corporal al que solemos identificar como reloj biológico.

“Para que el reloj interno funcione bien, tiene que estar de acuerdo con la sucesión de días y noches, sincronizarse y estar regulado por el ciclo de luz y oscuridad, y por la alternancia de días y noches”, sostiene Diego Golombeck, especialista en cronobiología.l

Todos elegimos ser matutinos o vespertinos. A los adolescentes se los denomina “búhos” porque se acuestan más tarde, y a los ancianos “alondras” porque prefieren levantarse más temprano. El especialista asegura que “es una cuestión biológica, no cultural. En la jerga se llama cronotipos a la preferencia horaria”. La mayoría de la población es neutra. Pero el 10% tiende a ser más vespertino o matutino, y tiene que tratar de adaptar su rutina con su cronotipo.

El biólogo explica que el permanecer mucho tiempo en la oscuridad, o aislado, tiene su primer impacto en el descanso. “Estar aislado, o en penumbra, como está un trabajador bajo tierra, altera mucho la sincronización de los ritmos, y eso sin duda conlleva a un trastorno de sueño y vigilia.”

Al dormir mal, las funciones vitales se alteran provocando irritabilidad, agresividad y mayor predisposición a equivocarse, a cometer accidentes; y con el tiempo, si se mantiene una deuda de sueño, el organismo comienza a enfermarse.

“La falta de descanso, y más si es crónica, puede generar todo tipo de enfermedades. Incluso el último informe de la OMS revela que el trabajo en turnos rotativos, o los que van alterando el ritmo biológico es un indicador de riesgo para el cáncer. Lo más leve son trastornos gastrointestinales”, adelanta el experto.

Golombeck hace una diferencia interesante sobre las horas que se viven en penumbras o aislado, porque la sensación temporal bajo esas condiciones supera las 24 horas.

“El reloj interno que mide el cerebro tiene sus cálculos endógenos y autónomos para informar qué horario es. Pero los días que genera no son exactamente de 24 horas. Son más largos, entre 26 y 28 horas. Por eso es que tiene que sincronizarse y se ajusta todos los días al percibir la luz ambiental. Si no se pone en hora, sucede que se alargan. Lo cual no es grave, pero la percepción del tiempo cambia”, explica.

La psiquis también se ve comprometida en actividades que demandan aislamiento, o sea subterráneas, o las que alteren el ciclo de vigilia.

“No hay patologías, pero sí condicionamientos. Es posible que presenten una disminución de estímulos que puede tener en un ámbito más abierto. Impacta directo en la salud. En el costado más negativo, y prolongado, se pueden desatar fobias, estrés, miedos, pánico al encierro”, explica el psiquiatra Enrique Stein, de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA).

Para que el estrés no se transforme en patológico, Stein sugiere generar situaciones que faciliten recrear posibles momentos de encierro. “Hay que crear un simulacro de estrés con el otro a través de la palabra, del juego, y compartir objetivos. Para aprender y estar preparados para imprevistos.”

El psiquiatra también señala que los trabajos que no demandan una interacción con otras personas, o son solitarios, hacen que “los vínculos queden reducidos, acotados a los estímulos que reciben”.

Golombeck, en concordancia con Stein, agrega que “en el caso extremo de los mineros, por lo general tienen problemas de adaptación a la luz (fotofobia) y cuando salen a la superficie les cuesta adaptarse (fotosensibilidad)”.

“Es decir: si están seis meses bajo tierra, pueden recuperar la visibilidad en un mes”. añade.

Para muchos, vivir en las profundidades tiene un misterio cautivante, pero detrás de lo diferente, a veces, la autonomía corporal busca salir a lo convencional.

Seis meses en una caverna

En 1972, el geólogo francés Michel Siffre realizó un experimento: vivió durante seis meses aislado en una caverna, a casi 500 metros de la entrada, donde no llegaba la luz del sol. La idea era estudiar qué sucedía con sus ritmos biológicos, sus ciclos de sueño y su estimación del tiempo.
Se comunicaba con los investigadores del exterior por medio de un teléfono, e indicaba las diferentes pruebas psicofisiológicas que iba realizando.
Una de las consecuencias fue que sus días duraban más de 24 horas –sus días llegaron a durar 28 horas–; o sea, según su percepción, pasó menos tiempo en la cueva de lo que realmente había sucedido.
Asimismo, registró síntomas de ansiedad, depresión y problemas con su ciclo de sueño. Cuando terminó el experimento, salió de la cueva con problemas en la visión y con trastornos psicológicos, que le llevó algunos meses revertir. (versión completa en la edición gráfica)

Ver nota en Perfil.com
Autor: Marina Pagnutti
Fuente: Diario Perfil -El Observador- 23/10/10

Vidas subterráneas

dejar un comentario »

El accidente en la mina San José, en Chile, sigue impactando. No solo impresiona el encierro de los 33 mineros atrapados, sino el tiempo que necesitan esperar para ser rescatados, que podría ser en tres meses. Pero ¿cómo viven y cómo les afecta física y emocionalmente estar a 700 metros de profundidad?

Por Marina Pagnutti

Ansiedad, depresión, inhalación de gases, exceso de temperatura y alucinaciones, son parte de la amplia lista de situaciones que pueden ocurrir bajo tierra.
Uno de los estudios pioneros sobre los efectos de vivir bajo la superficie en períodos prolongados es bastante explícito al hablar sobre el aislamiento que no es propio del hombre.
En 1972 el geólogo francés Michel Siffre realizó un experimento: vivió durante 6 meses aislado en una caverna, a casi 500 metros de la entrada, donde no llegaba la luz del sol. Parte del experimento era estudiar qué sucedía con sus ritmos biológicos, sus ciclos de sueño y su estimación del tiempo.
Se comunicaba con los investigadores del exterior por medio de un teléfono, e indicaba las diferentes pruebas psico-fisiológicas que iba realizando.
Una de las consecuencias fue que sus días duraban bastante más de 24 horas, por lo que la estimación del tiempo se vio muy alterada -sus días llegaron a durar 28 horas-; o sea, según su percepción, pasó menos tiempo en la cueva de lo que realmente había sucedido.

Pero hoy la situación es distinta. En China, por falta de espacio habitacional y nulas posibilidades económicas, algunos buscan la posibilidad de pasar sus días bajo tierra. Por lo menos es lo que pensó Chen Xinnian, un minero jubilado que se construyó una vivienda de 50 m2 a seis metros bajo tierra en el centro de ese país, una obra en la que invirtió cuatro años de su vida, y con la que solucionó su imposibilidad de adquirir un piso.
Chen Xinnian, de 64 años de edad, y su familia esperan ahora que el gobierno de Henan autorice la construcción.

Entrevistado para la 750, Diego Golombek, especialista en cronobiología e investigador del Conicet, cuenta cuales son las consecuencias del encierro y qué sucede con el organisimo.

Escuchar un adelanto de la entrevista a Golombek /
Hotel Cápsula
Casas subterráneas

Coober Pedy es una ciudad situada en el norte de Australia del Sur. En esta pequeña ciudad, viven unos tres mil habitantes y casi la mitad de ellos, viven bajo tierra.


Derroche: un porteño consume casi el triple de agua que un europeo

dejar un comentario »

Por Marina Pagnutti

Así lo asegura un informe de la empresa Aysa: son 370 litros diarios per cápita, contra los 150 que se gastan en promedio en el Viejo Continente. Nueve millones de argentinos no tiene servicio de agua potable y 21 millones carecen de cloacas.


La escasez de agua para satisfacer las necesidades cotidianas, impacta en las vidas de millones de personas. Afecta, según estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a cuatro de cada diez habitantes en el mundo. Una situación que se profundiza por el crecimiento poblacional, el desarrollo urbanístico y el aumento del uso irracional del agua con fines industriales y domésticos.
Una persona necesita un mínimo de 50 litros diarios para el aseo personal, para beber, bañarse y cocinar, entre otras cuestiones básicas. Sin embargo, en la actualidad un gran porcentaje de la población carece de acceso a un suministro adecuado.
En la Argentina, 9 millones de habitantes están privados del servicio de agua potable y 21 millones carecen de desagües de aguas residuales. Sólo 10 provincias brindan cobertura de agua de red a más del 90% de su población y solamente dos cubren ese porcentaje en lo que respecta al servicio de red de desagüe. Pese a la injusticia, al problema demográfico y a la lenta inversión, el país puede considerarse privilegiado en comparación con otras naciones.
Aun en el contexto local, la situación en la ciudad de Buenos Aires es bien peculiar. Según datos de la empresa Agua y Saneamientos Argentinos S. A. (AySA), cada porteño recibe casi el triple de agua que un ciudadano europeo. Y lo que gasta es más de 370 litros por día, cuando en Europa el consumo promedio es de 150 litros per cápita. En cualquier caso, el derroche es marca registrada en América Latina: Venezuela encabeza la lista con el mayor nivel de consumo, y siguen la Argentina, Uruguay, Brasil, Ecuador y Colombia. Para fomentar una mayor conciencia respecto de la necesidad de conservar un recurso no renovable, AySA, encargada de operar en la Capital y en 17 partidos bonarenses, abasteciendo a 11 millones de personas, realiza campañas para educar a los vecinos en el ahorro de agua. “Trabajamos mucho con el sector educativo para el cuidado del agua, cómo se consume, y percibimos que a mayor calidad de vida, el consumo aumenta y es más continuo. En promedio, AySA entrega por día 619 litros de agua por habitante, cifra que triplica el consumo medio mundial. Y mientras se siga edificando en la ciudad, más consumo habrá”, explicó Adriana Lauro, directora institucional de AySA. La empresa, cuyo paquete accionario fue adquirido por el Estado en un 90% durante 2006, cuenta con dos plantas potabilizadoras: General Belgrano (en zona sur) y San Martín (en Palermo), y dos que realizan tratamientos cloacales.
Buenos Aires cuenta con la gran ventaja de obtener agua proveniente del Río de la Plata, de buena calidad y oxigenación, característica únicas que sólo exigen tratamientos convencionales en la planta San Martín. “No contamos con medidores para registrar el consumo de cada usuario, sería muy costoso. Tampoco penalizamos por uso excesivo del servicio. En cambio, en países de Europa, inclusive en algunos de Sudamérica, no sólo la tarifa es más cara sino que se busca reglamentar una multa. No nos parece correcto, creemos que con educación se pueden bajar los niveles de consumo”, concluyó Lauro.
Aunque el agua es el elemento más extendido de la Tierra, sólo el 2,53% del total es dulce, mientras que el resto es salada. Aproximadamente las dos terceras partes de agua dulce se encuentran inmovilizadas en glaciares y sólo el 1% es de fácil acceso para el consumo humano.
En el Día Mundial del Agua, celebrado el 22 de marzo, la FAO ya afirmó que no es un recurso renovable. En 1950, el agua potable disponible en el planeta era de 11 mil metros cúbicos por habitante; para 2009, esa cifra había caído a 4800 m3 per cápita, muy desigualmente repartidos; y en 2025, descenderá a 2500, dejando a más de 1,8 millones de personas viviendo en regiones desabastecidas. La ONU estima que en 2050, la demanda de agua aumentaría a 64 mil millones de metros cúbicos al año.
Desde el derroche individual, los datos proporcionados por el sindicato de trabajadores de edificios (SUTERH) y AySA indican que una manguera de agua de ½ pulgada abierta durante 30 minutos desperdicia 570 litros.
El segundo puesto de mayor consumo en un hogar es el cuarto de baño: una ducha de 10 minutos insume 200 litros de agua. Pulsar el botón del depósito del inodoro equivale a perder 10 litros en cada acción. Y un inodoro cuyo flotante no funciona derrocha 1200 litros de agua por día, el equivalente al consumo básico mínimo estipulado por la ONU para el abastecimiento de 24 personas.  Una canilla goteando desperdicia 46 litros de agua al día.

Otros hábitos de consumo hogareño que generan grandes pérdidas son el lavado de manos, que representa cada vez un litro y medio de agua, la carga de lavarropas, que demanda unos 100 litros, y el lavado de un automóvil, que consume unos 360 litros.

Inodoros que ahorran

Con el 30% del consumo diario doméstico, el inodoro ocupa el segundo puesto de mayor gasto de agua, después de la ducha. Con hábitos de consumo ahorrativos más instalaciones eficientes, se podría reducir en un 50%. Como solución, en el mercado existe la opción de cisternas con “descargas selectivas”.
El artefacto cuenta con una doble botonera para descarga total o parcial. Con la segunda opción, se ahorran hasta 9 litros de agua, reduciendo a la mitad el consumo por descarga.
Otras opciones tecnológicas son los grifos con monocomando, donde la apertura, cierre y mezcla de agua se realizan en una misma palanca.
También están los reductores de caudal y los aireadores, que se colocan en tuberías de lavabos y griferías, respectivamente. Los últimos incorporan aire al chorro de agua y así reducen hasta un 50% del caudal.

Reservorios domiciliarios, una alternativa

Dos proyectos buscan ahorrar agua en la Legislatura porteña, ninguno fue aprobado hasta la fecha, pero aún están en comisión para su eventual análisis. Ambos apuntan a los reservorios de agua de lluvia. Eduardo Epszteyn, de Diálogo por Buenos Aires, presentó el suyo en septiembre de 2009. En los fundamentos, señala el gasto que genera “el sistema de limpieza de veredas con el uso principal de agua corriente (previamente tratada) que provoca un enorme despilfarro”. Y propone “implementar un sistema de reservorios domiciliarios para las aguas derivadas de las precipitaciones, con canalizaciones adecuadas provenientes de techos y terrazas”.
El otro proyecto es de “aguas recuperadas”, presentado por la legisladora Karina Spalla, del PRO, en marzo de este año. Spalla prevé un sistema de Recolección de Aguas de Lluvia que se enfoque también a la limpieza de solados (aceras y patios exteriores) y riego de jardines, permitiendo un uso disociado del recurso según su fin.
“Si se calcula que en la Ciudad existen alrededor de 50 mil edificios de propiedad horizontal, puede inferirse que el presente proyecto podría permitir el ahorro de 15 millones de litros de agua potable diarios, volumen que podría ser derivado a los sectores más necesitados que aún no poseen suministro”, expresa uno de los puntos de los fundamentos de la iniciativa, que de aprobarse, aseguraría amortiguar el impacto inicial de las grandes lluvias, toda vez que antes de descargar a la vía pública, se complementen las cargas de cada uno de los “tanques de reserva” de los edificios.

Link a nota completa Tiempo Argentino
Link tecnología para ahorrar

Link reservorios domiciliarios

Link Mangueras con corte

Link columna Jorge Amar, asesor del Suterh en temas ambientales y recursos renovables.

Link columna Juan Casavelos, especialista en Cambio Climático de la Fundación Vida Silvestre

Tapa Diario Tiempo Argentino

Autor: MP
Fuente: Diario Tiempo Argentino 2/08/2010

La culpa no la tiene el cambio climático

dejar un comentario »

Los expertos aseguran que la ola de frío polar que azota a distintos puntos del país y a otras regiones de Sudamérica se debe a un proceso natural que no responde al cambio climático. Aunque parezca, ahora “no hace más frío que antes”. Los especialistas explican las causas del fenómeno meteorológico y analizan la influencia de la acción humana sobre el clima.

Por Marina Pagnutti

Frío y demasiado intenso, parece ser la tendencia de este invierno 2010. Así lo afirman los expertos consultados, y las jornadas cubiertas por masas de aire polar, nevadas en zonas inusuales, exceso de consumo energético, y cultivos dañados por bajas temperaturas.

Lo cierto es que los fenómenos naturales hace tiempo que vienen demostrando su poder frente a distintas poblaciones y territorios, y con el paso del tiempo se hacen notar más, por lo menos en la sensación corporal. Algunos dicen que una ínfima parte de ese desenfreno climático en parte podría deberse al comportamiento humano con su uso y abuso del medio ambiente. Pero la realidad, según los especialistas, es que se debe a los procesos normales del planeta, a la evolución de los ciclos y a la propia variabilidad de las corrientes oceánicas y atmosféricas.

Base científica. Los especialistas coinciden por unanimidad. Todo ellos, de larga trayectoria en el campo de la investigación y de los cambios climáticos, sostienen que los fenómenos presentados en el mes de julio responden a los efectos naturales. PERFIL consultó a Pablo Canziani, físico y director del Programa de Estudios de Procesos Atmosféricos en el Cambio Global (Pepacg) de la Universidad Católica Argentina; Claudia Campatella docente del Centro de Investigación del Mar y la Atmósfera (CIMA); el ingeniero César Rebella, del Instituto del clima y agua (INTA); y Ana Gómez, difusora del Servicio Meteorológico Nacional (SMN).

—¿La ola de frío polar tiene relación con los efectos del cambio climático?

CANZIANI: No necesariamente. En un día normal, la variación de temperatura oscila entre los 5 a 10 grados. Superada esa franja, una persona comienza a percibir más el frío. Pero en realidad, el indicador del cambio climático está determinado por los eventos extremos, por encima de la media. Cuando se habla de eventos extremos, nos referimos a las puntas de ese rango de ocurrencia tanto en frío, como en calor, como precipitaciones y sequías. Y como ejemplo, ese rango nos muestra que desde la década del 70 hasta la fecha, en Argentina llueve de manera distinta, es decir más en poco tiempo. Ese sería un evento extremo y con la temperatura pasa lo mismo, pero no es una causa del calentamiento global.

REBELLA: No tiene ninguna relación. Digamos que todos los que son eventos meteorológicos aunque sean extremos, no se pueden atribuir al cambio climático. Son parte de la variabilidad natural del clima. Han ocurrido en otras épocas, en los archivos hay registros de episodios como los que hemos vivido en estos últimos años, pero no podemos decir que es culpa del recalentamiento del planeta.

CAMPATELLA: No se debe al impacto climático. Estas irrupciones de aire frío, ya son frecuentes durante los inviernos. Que en una estación anterior no se haya dado no significa que sea anormal. Los inviernos transcurren con normalidad. Para determinar algún tipo de relación con el cambio climático nos tendríamos que remontar a datos de 50 años atrás, pero en realidad para mayor precisión deberíamos buscar en 200 años. Lo que sucede es que no hay mediciones de esas épocas. Sin embargo, hay datos que muestran que cada 100 años nieva en Buenos Aires. Ahora no nevó pero estuvo muy cerca. Es decir que las masas de aire frío ya se vienen repitiendo.

GOMEZ: No está relacionado. Es una ola de frío de las que se suelen dar entre tres o cuatro por cada invierno. Lo que pasa es que en algunos casos son más intensas y se notan más, como la actual. La temperatura más baja que se registró en este mes de julio fue el día 17 con 1,7 grado bajo cero, y ese valor no se registraba desde el mismo mes de 1965.

—Entonces, ¿cuáles son los factores causantes del cambio brusco de temperatura?

CAMPATELLA: Es una conjunción de un sistema de baja presión sobre el Océano Atlántico sur y un sistema anticiclónico sobre el sur del Pacífico que ingresó hacia la zona patagónica. Esto provoca un sistema de presión y que el viento del sur sea más persistente y prolongado. Entonces, hace que masas de aire con características polares o antárticas alcancen latitudes realmente más bajas. Para llegar al análisis de estos fenómenos, evaluamos la variabilidad atmosférica a través de una escala sinóptica, que se desarrolla en siete días, que es el tiempo en que cambia la circulación. A lo sumo, se puede extender 14. La variabilidad en escalas de tiempo menores a los 14 días se asocia a la sucesión de ondas baroclínicas que conducen y modulan los sistemas sinópticos que afectan a Sudamérica. Pero la persistencia de este patrón hizo que esta masa de aire frío se prolongara hasta latitudes tan bajas.

R: Son parte de la variabilidad natural que tiene nuestro clima. Más estas irrupciones de frentes polares que encuentran condiciones meteorológicas adecuadas para desarrollarse, y ascender de las regiones polares hacia nuestro territorio. Inclusive si se recuerda en la década del 50 y la del 70, hubo irrupciones de aire frío que afectaron cafetales en Brasil, y ahora ocurrió en Tucumán con la caña de azúcar y los cítricos.

PC: Habría que explicar varios procesos. De cómo se transporta el calor de los trópicos hacia los polos, y de la variación que da el sol y cómo varía la energía solar en función del aire en la época del año, y de los efectos de la circulación. En el mismo giro de la Tierra, se genera un movimiento de las masas de aire que lleva el aire caliente a los lugares más fríos y a partir de ahí, según como sea esa distribución y liberación de energía a través de ciertos fenómenos meteorológicos, se va definiendo como va evolucionando el tiempo.

Por ejemplo, Europa vivió un invierno muy frío y ahora se están preparando para una ola de calor peor que la registrada en 2003, y eso se debe a un cambio en la circulación atmosférica y sobre las corrientes de aire que se dan sobre el Océano Atlántico norte. Son varios factores, es todo este juego de flujo de energía de los trópicos hacia los polos, modulado con los sistemas meteorológicos que éstos generan.

—¿Estas variaciones podrían repetirse el próximo año?

R: Sucede que estas temperaturas, tienen bajas probabilidades de ocurrencia. Son fenómenos extremos que ocurren una vez cada muchos años y quizá tengan que pasar varias décadas para que vuelvan a ocurrir. Cómo pueden repetirse de manera inmediata.

PC: Puede que sí y puede que no. Depende de las variables. Y esas variables dependerán de cómo se comporten los océanos y la circulación atmosférica. En los trópicos dominan los océanos. Y en altas latitudes, es la circulación atmosférica la que maneja la superficie de esos océanos. Es decir, hay una suma de corrientes oceánicas encargadas de transportar calor a lo largo del planeta, y algunas de esas corrientes completan su circuito en tres años, y otras en 500. Entonces, de esos movimientos, en parte serán los que determinen los futuros cambios meteorológicos.

CC: Es un fenómeno natural. Con patrones poco comunes, pero tampoco anormales. Es algo que podría reiterarse.

—¿Qué otros fenómenos meteorológicos no obedecen al calentamiento global?

PC: Digamos que hay varios procesos que desconocemos. Pero entre los conocidos están: el Niño, que sucede cada tres o cuatro años en el Pacífico y que afecta a la Argentina, EE.UU., Europa y Africa. Otro menos difundido, como el originado en el Océano Indico; y un fenómeno nuevo, denominado el Niño Atlántico, de comportamiento aperiódico. Puede ocurrir cada dos años y luego repetirse cada diez.

—¿Es posible colaborar con los procesos naturales y evitar un mayor impacto ambiental?

PC: Lo que es propio de la naturaleza no se puede evitar. El problema son los cambios que introduce el hombre, como ser la degradación de suelos (el caso de las sequías en Bahía Blanca), o la deforestación en Brasil, Paraguay, Argentina y Bolivia para no acelerar los procesos. Evitar la acumulación de GEI, que sube la temperatura atmosférica y la del mar, aumenta la cantidad de vapor en la atmósfera y cuanto más vapor se genera allí, más inestable se vuelve. Es una mezcla de acciones humanas y naturales complejas.

Víctimas en toda la región

Las malas condiciones meteorológicas hicieron estragos en el Cono Sur y provocaron la muerte de más de 100 personas. Causaron también daños en cultivos y la muerte de animales. En el sur de Chile se declaró la emergencia agrícola y en la Ciudad de Buenos Aires se vivió un caos aéreo con la cancelación o suspensión de decenas de vuelos regionales en el aeropuerto Jorge Newbery, justo en el comienzo de las vacaciones invernales. En total, 45 personas perdieron la vida en todo el país por las bajas temperaturas: 12, por el frío y 33, intoxicados con monóxido de carbono. La mayoría de los muertos por hipotermia eran personas indigentes que vivían en las calles de Capital Federal y de Buenos Aires, Corrientes, San Luis, Misiones, Chubut, La Pampa y Jujuy.

Según la Red Solidaria, en la Ciudad de Buenos Aires “hay unas 1.400 personas durmiendo en las calles, mientras en todo el país suman unos 20 mil en esa situación. El 60% de ellos son varones de entre 35 y 55 años”. También, en el sur de Brasil, la ola de frío polar provocó la muerte de cinco personas por hipotermia. La temperatura descendió a los -5,7 grados en la ciudad General Carneiro. En Bolivia, el frío causó 18 muertos. En Uruguay, se registraron dos fallecimientos. Y en Perú, murieron 42 niños en el altiplano andino, donde las temperaturas alcanzaron 23 grados bajo cero en la zona de San Antonio de Putin, situada a más de 4.500 metros sobre el nivel del mar.

Ver link Perfil.com
Autor: Marina Pagnutti
Fuente: Diario Perfil 24/07/10

John, Olga, y el mundo según Monsanto

dejar un comentario »

John era ambicioso. Todas las noches soñaba en tener su propia empresa. Lo desvelaba saber que tanto conocimiento adquirido a través de la industria farmacéutica, de la cual él formaba parte como empleado, podía ser explotado al máximo y con resultados sorprendentes. Tenía una devoción, mejor dicho dos: el poder y Olga, o viceversa. Adoraba a Olga, su mujer, compañera de ruta y deseos. La misma que apoyo y alimentó día y noche cada decisión y error de John. Se puede afirmar que funcionaban como una doble sociedad: matrimonial y empresarial.

Al poco tiempo, John, inspirado en Olga, dio origen a la criatura. Y Olga, cómplice, cedió la mitad de su esencia: su apellido. John concretó sus fantasías, le dio fortuna y amor. Y además de un hijo, llamado Edgar, la pareja pobló una superficie del planeta con miles de hijos dependientes de sus productos. Con el paso de los años, muchos de ellos lograron destetarse, en cambio, otros tantos murieron envenenados.

Hoy, tras 109 años de la creación del inescrupuloso gigante Monsanto -y con el espíritu vanguardista de John y Olga como guía-, la empresa se anima a introducir sus prácticas y productos bajo tres premisas: “Preservar los recursos naturales para las futuras generaciones; Mejorar la vida de los agricultores y Producir más, ayudando a los agricultores a cubrir las necesidades de un planeta en crecimiento”.

Sin duda, frases que sólo encierran un descomunal negocio, que lejos está del cuidado del planeta y la salud del hombre. Dejando, tras el consumo y utilización de sus productos, una multiplicación de muertes y enfermos por todo el mundo.

Marie Monique Robin, periodista, escritora y directora de cine, en su documental: “El mundo según Monsanto“, reconstruye la génesis y desarrollo de este gigante industrial.

Cuenta como la empresa fue acumulando infinidad de procesos penales debido a la toxicidad de sus fórmulas, y describe como gracias a la comercialización de las semillas transgénicas -más del 90% del mercado mundial-, Monsanto no sólo controla una parte importante de la alimentación mundial y la forma en que se produce, sino que pretende extender su poder sobre las formas de vida tradicionales de una parte importante del planeta.

Una visión empresarial diametralmente opuesta a querer ‘nuestro bienestar’, como osan decir sus representantes.

Por MP.

Ver documental completo

Escrito por elthot

abril 19, 2010 a 6:35 AM

AGUA

dejar un comentario »

Las señales dejarán de serlo en breve. Las advertencias también. Un día, de seguir descuidando los limitados recursos naturales, se extinguirán, y con ellos nosotros. Es que las innumerables respuestas de la naturaleza frente al hombre, ya dejaron de ser aisladas para instalarse como amenaza. Ayer se cumplió otro año que busca concientizar a cada uno sobre la importancia y cuidados de nuestra fuente de vida: el Agua.
Después del fiasco de la cumbre de Copenhague, ¿Cuánto se hizo por el cuidado ambiental?

Vos, ¿Cambiaste algo en este tiempo?

¿Por qué el 22 de marzo se festeja el Día Mundial del Agua?
Fotos 1

Fotos 2

Fotos 3

Película completa:  HOME
Home es un documental dirigido por Yann Arthus-Bertrand. La película está enteramente compuesta de fotografías aéreas de diversos lugares alrededor de la Tierra. Muestra la diversidad de la vida en La Tierra y cómo la humanidad es una amenaza para el equilibrio ecológico del planeta. Un tema expresado a lo largo del documental es el de la vinculación, cómo todos los organismos y la Tierra están conectados entre sí en un “delicado pero crucial” equilibrio y cómo un organismo no puede ser autosuficiente.
Sitio oficial de HOME

Para ir al documental hacé doble clik en la pantalla

Escrito por elthot

marzo 22, 2010 a 11:01 PM

¡Protestas liberadoras!

dejar un comentario »

Ese grito de liberación contenido. Ese acto irreverente que expulsa la opresión. Catarsis de una mínima parte de los derechos individuales y grupales.
En el mundo o en cualquier parte. Crudas, bestiales, gloriosas, curiosas, provocativas, irónicas, guerreras, efectivas, combativas, pacíficas, proteccionistas y originales. Políticas, sociales o económicas. Todas y cada una de ellas con un sentido, con una misión y un deber responsable. Muchas lograron avanzar en la lucha. Cambiaron la historia.
A favor de la mujer, en contra de la matanza de animales, a favor del planeta, en contra del trabajo esclavo, a favor de los derechos humanos, en contra del abuso del poder, y otros incalculables puntos sensibles que hieren a la humanidad.
Por las que fueron, las que están y las que vendrán: Protestas y huelgas, manifestaciones colectivas con alto impacto.



Algunas expresiones de libertad…

Chile en su peor catástrofe

con un comentario

Desprevenidos, pero experimentados. Con la lucha eterna de quienes combaten lo dominable y naturalmente ingobernable, los encuentra hoy a nuestros hermanos chilenos viviendo la peor pesadilla de sus días.
Pérdidas cuantiosas se suman a la desmoralizante tarea de volver a empezar, de encontrar otro camino para recuperar las piezas de un puzzle existencial, que de armarse en breve, no dará garantía de permanencia.
Para nosotros es muy difícil comprender lo que es vivir en el temblor, en el movimiento a flor de piel. Ese vaivén que confirma una y otra vez, a gusto y placer, que en este mundo no hay nada sólido, ni seguro.
Es la suerte y desgracia que tienen quienes habitan las zonas más calientes del planeta, por lo menos las más activas. Esos que son sabios por naturaleza, pero se encuentran desvastados por las circunstancias.
No son muchos los kilómetros que nos separan de Chile. Pero sí estamos lejos de entender la magnitud de presenciar el costado más rebelde de la tierra. El mismo que demuestra lo finito que somos.
Sara Bertrand, amiga y colega chilena, intenta reflejar en su crónica “Nuestra temible geografía” una pincelada de lo que se estaba gestando en la madrugada fatídica. Ya pasó por esto, conoce de lo que habla, pero esta vez es diferente. Es madre, tiene otra responsabilidad, otra mirada del futuro, de su país y de lo que quiere para sus hijos. Tiene que resguardar sus frutos de la fuerza natural. Sin duda una perpetua disputa entre madres.

Aquí verán algunas  datos informativos de utilidad.

¿Cómo ayudar?
Embajadas de Chile en Argentina
Embajada de Argentina en Chile
Terremoto Chile
Teléfonos, Donaciones, Sitios web de ayuda

Diario La Tercera
Diario El Mercurio

Nuestra temible geografía

Por Sara Bertrand (*)

La madrugada del sábado 27 me desperté con un zumbido. Ese ronquido indiscutible que hace la tierra cuando va a temblar. Me acomodé en la cama y esperé, porque los chilenos nacemos acostumbrados al vaivén. Al rato, comenzó el remezón, lento, pero constante, no sé cuanto duró esa primera etapa de “calma”, pero en algún punto, saltamos de la cama y con mi marido emprendimos la difícil tarea de bajar las escaleras y ponernos a resguardo con los niños. Los escalones se perdían y como una culebra, la escalera se convirtió en un tobogán. Mis pasos caían en cualquier parte, menos donde yo quería. Extraño. Una sensación de no controlar tu propia humanidad y me imagino que en ese punto supe que se trataba de un terremoto, pues desde chica aprendí que la diferencia entre un terremoto y un temblor es, precisamente, la de no poder moverse por uno mismo. La dificultad para mantenerse en pie. Así es que nos quedamos afirmados en un pasillo sin ventanas, un lugar con características “seguras” y ahí estuvimos como quien va en una locomotora fuera de borda, a miles de kilómetros por hora, sacudiéndonos de un lado para otro, un tiempo que se hizo eterno, pero que los expertos aseguran que no duró más de dos minutos. Es decir, el tiempo exacto fue de 57 segundos en su epicentro, ubicado a 63 kilómetros de Cauquenes, al sur de Chile, pero las ondas expansivas que se liberaron en un radio de miles de kilómetros, nos ofrecieron un movimiento que parecía no terminar. Cercano al epicentro, la zona fue desvastada, lo mismo que el valle de Colchagua, conocido por sus buenos mostos y esas casas viníferas de prestigio que cayeron como saco de papas y para qué decir Talcahuano, Concepción, Penco, Constitución. ¡Uf!, en esos lugares el mar entró como el gran invitado de piedra sin darle tiempo a la gente para arrancar, pues apenas terminó de sacudirse la tierra, vino la ola, una que arrasó con casas, niños, veraneantes, porque en Chile todavía disfrutábamos de los últimos días de vacaciones y el agua entró con la fuerza de sus miles de metros cúbicos y se lo llevó todo. Los barcos que quedaron varados en medio de las calles, son el testimonio menos cruel de este fenómeno.

Así es que permanecimos en ese lugar seguro hablándonos a gritos porque la sonajera era tan desproporcionada que apenas oía el llanto de mi hija que tenía abrazada a mí como un koala. Recuerdo que pensé que tal vez se trataba del mega terremoto que vienen anunciando los sismólogos hace un tiempo, un súper terremoto que debe venir en la ciudad de Santiago debido a la existencia de una laguna sísmica. Esto es, un área en la que se espera que se produzca la liberación de energías por el choque entre las placas de Nazca y Sudamericana provocando un terremoto de gran magnitud. Estábamos a oscuras, semi dormidos batiéndonos para un lado y otro, cuando en un momento comenzó a amainar. Claro que la tierra siguió moviéndose en múltiples temblores durante toda la noche hasta el día de hoy, por eso dormimos con los niños en nuestra pieza esperando la “gran réplica” que no llegó esa noche. Es que todo terremoto trae una réplica monumental, lo aprendí en el 85 cuando era una niña y vino el terremoto y, pocos minutos después, otro igual de fuerte y ahí supe que existían las réplicas, algo como un espejismo del propio terremoto. Esa noche la réplica tenía la cara de un fantasma feroz, un monstruo inanimado y movedizo que vendría a poner fin al desastre que nos rodeaba, pues estábamos sin agua, sin luz, sin teléfono y con los celulares muertos. Una sensación de incomunicación que en nuestra era globalizada produce ansiedad. ¿Qué habría pasado? Nos faltaban las imágenes que proporciona la televisión, nos faltaba Internet, nos faltaban mensajes de texto, nos faltaba la tecnología 2.0 del siglo XXI. Logramos sintonizar una radio que hablaba de un terremoto grado 7, pero con mi marido sabíamos que había estado sobre los 8, pues ambos vivimos el del 85 y nos pareció que este era más largo y profundo, además de algunos detalles estúpidos, pero contundentes, como que se abrieron las puertas de los clósets y se cayó todo. Luego, que la tremenda biblioteca que tengo adosada a un muro se desprendió y con todo su peso quedó ubicada en medio de la pieza. Lo mismo ocurrió con mi mesa de comedor que pesa una enormidad, ya que tiene una cubierta de vidrio que la tuvimos que instalar entre cuatro personas, esa noche se movió hasta la puerta. Es decir, constatando nuestros mínimos e insignificantes daños –porque no teníamos ninguna pérdida importante que lamentar– sabíamos que estábamos a lo menos sobre un punto porcentual de daños respecto del 85, pero ¿cuánto? No lo supimos hasta el día siguiente cuando la magnitud de daños comenzó a aflorar y cada día que pasa oímos con desconsuelo cómo se incrementa el número de muertos, vamos sobre los 700 y eso que no se han contemplado el número de desaparecidos. Lo mismo que ocurrió con el terremoto de Chillán de 1939, que no lo viví pero aprendimos en el colegio que ha sido el más devastador de la historia de Chile por el número de víctimas que cobró, sobre los 30 mil. Claro porque también sucedió de noche, también nos pilló desprevenidos, porque los chilenos estamos preparados para que se mueva la tierra, todos saben que frente a un movimiento de tierra hay que correr a los cerros si estás en la playa, pero es difícil hacerlo cuando te despiertas en medio de la sacudida y debes despabilarte y comprender que no es una pesadilla la que te hace ir de un lado a otro sin control sino que es nuestra temible geografía que nos recuerda que la tierra bajo nuestro pies está viva, que cada tanto las placas tectónicas buscan su acomodo y que la ilusión, la única real, es que convivamos con esa falla sin tener conciencia de que necesitamos precavernos. Y que prevenir implica construir seguro, pues esa noche, en medio de esa sonajera y movimiento infernal, di gracias por mi casa, porque nos resguardó dentro, pero prepararnos también significa contar con sistemas de alarmas que funcionen de forma expedita, pues ¿cómo es posible que haya un terremoto en el continente y no se les haya avisado a tiempo a los de las islas de Juan Fernández donde una ola gigante se llevó la mitad de las casas de la playa? La tierra bajo nuestros pies nos trae de vuelta a la realidad, nuestra realidad, la de un país de temblores, de volcanes, de aguas que quieren conquistar la tierra, un país que debe convivir con esa temible geografía y que por muy moderno y exitoso que se vuelva, no puede olvidar esas raíces, pues cada tanto supuran dentro.

(*) Periodista chilena

Escrito por elthot

marzo 1, 2010 a 5:57 PM

Sincronía espeluznante

con un comentario


Entre las 3 y 5 AM del sábado 27 de febrero (*)

Insomne miro una y otra vez el techo. Repaso una punta, la otra, y vuelvo a limpiar el cielorraso con la mirada. Es tarde. Demasiado tarde -pienso-. Y sé que hoy tengo que entregarme a la voluntad de mis pensamientos. Debería rebelarme. Pero mi mente se tomó una costumbre, por lo menos por las noches: abducir mis sentidos. Y eso definitivamente no me está gustando. Es más, lo detesto. Mejor me levanto…

4.30 De la cama al living

Estoy inquieta. Acelerada. Necesito pensar en cualquier cosa. Distraerme, comer algo, hacerme un té, darle de comer al gato, a la perra, pero desenchufar el cerebro. Hace unas horas escuché a Charly. Y como grabado en el inconsciente ahora me veo envuelta en mi encierro, en su música.

…Yendo de la cama al living
Sientes el encierro
Yendo de la cama al living.
Oh no no no
No hay ninguna vibración…

Tomo un libro entre los que tenía en mi mesa de luz y abro un capítulo al azar. No sé por qué, pero habla sobre el coraje y la alegría de vivir peligrosamente. Y entre sus páginas rebotan en mí las últimas líneas antes de volver a la cama para poder dormir.

[...La existencia no tiene principio ni final. Siempre ha estado ahí y siempre has estado ahí. Las formas pueden cambiar; las formas cambian incluso en esta vida...]

[...La muerte  es un salto cuántico de un cuerpo a otro, de  una forma a otra. Pero no es un final. Las formas vienen y van, y el río de la vida continúa. A menos que lo experimentes, no perderás el miedo a la muerte...]


Naturaleza

8.8 La escala que aniquila los sueños

“La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene.”
J.L.Borges

Inocentes, con ajena ignorancia, y en profundo silencio, se entrega un cuerpo, dos, tres, miles. Es pura confianza, por lo menos rutina, o porque tiene que ser…
¿Predecir el final? ¿Saber que es el último día?
La última cena, tu último beso, tus últimos anhelos, sueños, broncas, revanchas…
¿Cómo prever lo natural?
Solo una lo sabe y esa no soy yo.
Derrumbes replicados, triplicados, físicos y morales se unen a la tragedia, y de la misma manera, pero sin saberlo, otras vidas esperan su mismo destino.
Para algunos, la peor hora empieza a las 3 de la mañana. En cambio, para otros, el mediodía es más amenazante.

16hs – La cínica

Hasta el momento, el rústico y fino trabajo ejecutado por sus tempestuosos pulmones, se cobró las víctimas que con anticipación señaló. Su alimento y razón de ser.
Hoy se llevó más de 700 almas que nada provocaron.
Ayer 230 mil. Sin duda, por aquellos días su estricta dieta apuntaba a devorar un flaco banquete más muerto que ella, y que en vida mantuvo sojuzgado para el deleite final. El físico no es el problema, sino su anorexia emocional.

17.45 – Esperando el Tsunami

-Por favor, contame qué ves en estos momentos -pregunta la conductora a una posible futura víctima del tsunami, que vacaciona en Maui, Hawaii.
-Veo como el mar retrocede y el cielo se está oscureciendo -contesta con voz quebrada la fulanita disciplinada.
Como las autoridades locales habían anunciado que a las 18 horas la ola gigante taparía la isla, desde el sur, nuestro punto sur argentino, la conductora no hacía más que estirar y estirar y estirar, por si en el mejor de los casos, conseguía la mejor cobertura del drama, gratarola y por teléfono.
“No es fácil hacer un vivo”, dirían quienes pasan por la exposición de las cámaras. Y digo, hacerse el vivo ante un inminente cadáver, ¿sí?
Quiero creer que la sensibilidad desconoce de formatos, y sólo sabe cuándo actuar.
-Qué sentís, qué pensás en estos momentos, qué mensaje querés dar, cómo llegaste, cómo crees que te vas a ir, cómo, por qué, y decime, contá -insiste la conductora esperando escuchar algo vibrante.
-Uy, a ver…  esperá. Sí, acá mi novio me dice que las olas están impactando en la costa. -balbucea con interrupciones.
-Fulanita, ¡¿Ya llegó el Tsunami a Maui?!, ¿Estás bien?, ¿Qué sentís?. ¡Contá! -repregunta la conductora, sin saber que a esta altura el espectador tiene un surmenage en la cabeza entre la catástrofe y el cinismo.
-Estoy nerviosa. A ver… (silencio)

Mientras, la conductora arroja datos.

El Tsunami puede impactar en segundos. Se estima que puede abarcar una magnitud de ocho olas. Los lugareños se encuentran resguardados en sus casas o locales. Otros buscan combustible, provisiones. Las olas pueden llega a los 4 metros…

(fulanita retoma la conversación)

-Parece que impactó en otra costa, ya pasó. No sentimos nada
-¿Cómo que no?
-No, no, parecía que estaba por impactar aquí, pero fue en una costa cercana, pero con olas de baja intensidad.
-Bueno, bueno, gracias fulanita. No tenemos más tiempo. Vamos a un corte por favor.

Colapso final

Dolida por los que se fueron. Aliviada por lo que no fue, y engañada por las ofertas mediáticas. Una vez más me encuentro obnubilada por la normal irracionalidad. Y tras aniquilar cruelmente a una transeúnte milenaria, de fuleras mulitpatas, otra vez comprendo que mi adaptación tiene sus límites. En ciertos juegos no pacta.

Y a vos te digo… Dama de las sombras, por lo menos hoy, no pases a buscarme.

(*) Crónica de una normal inadaptada (5)
Por MP

Escrito por elthot

febrero 28, 2010 a 5:33 AM

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 742 seguidores